Geología

Lo más característico de la geología del municipio son sus formaciones graníticas, los berrocales que pueden verse en todo el municipio siendo los más destacados los de la Sierra de Hoyo y en concreto el Cancho de la Parra, conocido como "La Tortuga" por adoptar la forma de este animal.

Los suelos son silícicos y escasísimos en cal, con afloramientos rocosos que se conocen con el nombre de “berrocales”. Se trata de formaciones graníticas primarias. Se asientan también rodales secundarios y terciarios muy degradados por la erosión.

Los granitos constituyen buena parte de la Sierra de Hoyo de Manzanares, principalmente en las zonas altas. La geometría de esta unidad granítica parece ser laminar.

Las características topográficas más destacables de la zona son: La existencia de una gran variedad de pendientes entre unas zonas y otras, así podemos encontrar áreas llanas o de pendiente moderada en las fresnedas y parte del encinar y enebral que no superan el 10% de desnivel y otras áreas en las que la pendiente supera 45% de desnivel. La pendiente media se puede estimar en un 35- 40%. La cota máxima es El Estepar (1402m) y la mínima se encuentra en el barranco del Arroyo Manina (690m), por lo que la altitud media de Hoyo de Manzanares es de 1.046 m.

En la zona de Hoyo de Manzanares, debido a la naturaleza de la roca (granito), y al tipo de clima (subhúmedo), los suelos se han formado por una alteración débil de la roca y por la influencia de los restos orgánicos incorporados.

Las características más generales de los suelos son:

  • Desde el punto de vista físico, se trata de suelos permeables debido a que se forman por la arenización del granito, pero se convierten en impermeables cuando, a poca profundidad, aparece la roca madre.
  • Desde el punto de vista químico, son suelos de moderadamente a fuertemente ácidos, con un pH que suele ser mayor de 5’5, y de escasa fertilidad.

Esto explica que el uso agrícola sea escaso.

Existen los siguientes tipos de suelos:

  • Leptosoles o suelos muy poco evolucionados. Se desarrollan en zonas donde el suelo tiene muy poca profundidad y está recubierto por una vegetación en la que su porte no pasa de matorral. Están limitados por roca dura, o por una capa continua cementada a una profundidad máxima de 10 cm. Son suelos con el pH más elevado de la zona (alrededor de 6,5). Este es el caso de la zona que se ha denominado de rampa.
  • Cambisoles o suelos pardos ácidos. Son suelos algo más evolucionados que los anteriores, motivados por la existencia de arbolado más o menos denso, con una profundidad variable, entre 20 y 50 cm., relativamente permeables, con textura arenosa y alta pedregosidad. Muestran una coloración parda característica. Son algo más básicos que los leptosoles, pudiendo alcanzar un pH de 8,5.
  • Regosoles o suelos poco evolucionados, o suelo coluvial sin desarrollo genético. Son coluvios o arcosas de más de 100 cm. de profundidad. La textura es media y la permeabilidad rápida. Siguen siendo ácidos, pero en menor medida que los anteriores, no sobrepasando casi nunca 5,6 de pH.

Todos estos suelos son frágiles, sufriendo alteraciones graves tras incendios o al eliminar la vegetación.