Una edición, la XXIII, marcada por la numerosa partición de padres y madres que decidieron compartir una mañana de sol y diversión con sus hijos en las pruebas de relevos en la categoría Benjamín y Alevín.

Los más pequeñitos en la categoría superminis nos dieron un momento muy entrañable y nos demostraron que nadar no tiene edad. El nadador con menor edad tan solo tenía 3 años y se recorrió sus 15m como un campeón.

Finalmente el trofeo por urbanizaciones se lo llevó El Cerrillo, segunda posición para el equipo del polideportivo y tercera posición para El Picazo.

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